CENTRO FÉNIX DE NATUROPATÍA
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Hola ! ! !

Más allá de las limitaciones impuestas por la percepción,
existe la certeza de ser lo que nunca perdimos.
El conocimiento de la conciencia de ser
es la única Libertad que tenemos.
Adelante, están invitados.

Bienvenid@s !!!



Algunas de las Imágenes que aparecen en este Blog, han sido sacadas de Internet.
Si alguien tiene derechos y quiere que no salgan en este espacio,
nos lo hacen saber y serán retiradas inmediatamente.



lunes, septiembre 28, 2009

Elemento Metal

En la teoría china de los cinco elementos, el metal está relacionado con el Otoño, y representa a las sales y minerales de la Tierra, cuya función es crear estructura y comunicación, por ejemplo, los alambres metálicos establecen las conexiones y conducen la electricidad. El cerebro y el sistema nervioso es realmente análogo a las conducciones eléctricas. La mayor parte de las formas de comunicación, como el teléfono, televisión y transportes, dependen del elemento metal.

Los chinos no incluyen el elemento aire en el sistema de los cinco elementos, mientras que otros sistemas si lo hacen. Esto produce confusión a menudo, pero las asociaciones con el metal en el sistema chino son muy similares a los aspectos del aire en la astrología y a los sistemas indios de Oriente y América.
Las energías del aire y del metal se expresan ambas en los trabajos interiores y las actividades de la mente, en el desarrollo de las ideas, la escritura y el habla.
Los grados de claridad mental se pueden comparar con las variadas formas del metal, que van desde las menas crudas, impuras y densas a las gemas brillantes y claras como el cristal.

El elemento metal está relacionado con muchos otros aspectos exteriores e interiores.
Se halla relacionado con la dirección del Oeste y con el color blanco.La blancura del tono facial puede representar un desequilirio metálico, que se ve principalmente en las mejillas y la piel que rodea a los ojos. Esto puede resultar especialmente percepctible en quienes hayan padecido un catarro grave o en problemas agudos o crónicos de los pulmones, o en quién haya experimentado recientemente gran reocupación, dolor o pena, emociones correspondientes al elemento metal.

Estos sentimientos pueden ser una respuesta saludable, pero cuando son extremos o prolongados son capaces de dañar los pulmones o el intestino grueso, órganos corporales relacionados con el elemento metal.
La preocupación puede ser causa de una respiración pobre o superficial, o de una eliminación inadecuada, funciones importantes de los pulmones y del intestino grueso.
Es característico de metal el sonido o la expresión del llanto, que puede ser una buena válvula de escape de la epna y el dolor.

Resulta apropiado que el órgano-sentido del elemento metal sea la nariz, y que el sentido con ésta asociado sea el olfato.
El sabor correspondiente a este elemento es el picante o especiado. Esta sabor abre los sentidos, limpia los senos nasales y estimula los pulmones, pero su exceso puede resultar nocivo para los pulmones. Con frecuencia, la atracción o el desagrado excesivo ante estos sabores puede sugerir un desequilibrio del elemento metal.
El líquido corporal del metal es la mucosidad, y su clima es el seco; sin embargo, la sequedad extrema puede dañar a este elemento, al igual que su clima opuesto, la humedad.
Por otra parte, el estar muy atraído por el clima seco, o el sentir un profundo disgusto por la sequedad, puede sugerir también un desequilibrio en el elemento metal.

Las membranas mucosas contienen dos tipos de células: las serosas, que producen un líquido acuoso, y las mucosas, que son las productoras de una secreción más espesa. La mucosidad protege y reviste las mucosas, mientras que el líquido seroso ayuda a lavar los desperdicios y bacterias de esas membranas sensitivas. Normalmente hay un mayor porcentaje de células serosas en esos revestimientos.
El incremento de la mucosidad da lugar al estancamiento potencia, que es un buen caldo de cultivo de los microorganismos. Es importante la relación del desequilibrio del metal con una nariz mucosa, congestión en los senos nasales, toses y la incidencia de catarros.

Cuando una persona con un desequilibrio de la energía metal experimenta excitación o algún otro cambio, responde con tos; ésta expele la mucosidad de los pasadizos del aire y los pulmones, o causa más irritación en un tracto respiratorio ya inflamado. A un nivel simbólico, la tos resiste a todo lo indeseable y trata de expulsarlo: comunicaciones, emociones o un cambio no deseado.

La respiración implica tanto la ingestión de aire nuevo (energía) durante la inspiración como la eliminación del viejo (lo que ya no sirve) en la espiración. Estas palabras, inspirar y espirar, sugieren un proceso de vida y muerte, y eso es realmente la respiración, desde la primera inspiración al llegar a la Tierra a la última espiración cuando se sale de ella. Los budistas consideran que cada inspiración da nueva vida, y cada espiración un poco de muerte; por tanto, sus actitudes más profundas hacia la vida y la muerte afectan a su proceso respiratorio y a la salud del elemento metal de su cuerpo.

Se puede experimentar pesismistamente toda respiración o cambio en los términos de lo que se está perdiendo, centrándose en la que ya no se tendrá nunca, o ser abierto y gozoso, dando la bienvenida a cada respiración y cambio de la vida, centrándose en la experiencia y el crecimiento nuevo que traerá consigo. Cuando vivimos en la melancolía se tiene tendencia a dañar el elemento metal y a los catarros, dolencias pulmonares y problemas digestivos.

Los tejidos del cuerpo gobernados por el elemento metal son la piel y los cabellos. Así, este elemento fortifica la piel y el pelo, y su salud es con frecuencia el reflejo de los pulmones y el intestino grueso. De hecho, la piel actúa como un tercer pulmón, al ser la capa exterior que se halla en contacto con el aire.
El pelo corporal, "indicador" del metal, es una herramienta de diagnótico aún más sutil.


Mandala que representa el elemento Metal




Podrías descargarlo y se debería colorear en tonos blancos, grises y metálicos. Puede haber algún toque beige, amarillo o terroso. Conviene evitar los tonos rojizos y anaranjados. Te puede ayudar para mejorar tu salud con el elemento metal en el otoño y durante todo el año.

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miércoles, septiembre 09, 2009

Correlacion Funcional del Disturbio Patologico

El ser humano, como cualquier ser vivo, tiende al placer, a la expansión, al crecimiento, teniendo en cuenta como característica de la especie la razón y la conciencia de existir.
Su principio funcional vital se basa en el equilibrio tensión-carga-descarga-relajación. Es decir, acumulación de energía por la toma de oxígeno, la alimentación, el reposo y la utilización de la energía por medio de la actividad y el crecimiento.
Este ciclo permite la autorregulación energética que permite que el individuo tenga una capacidad de contacto con la naturaleza, de vivir, de amar y de agredir, enfrentamiento positivo contrario a la destructividad la cual, cuando no se manifiesta, le permite desarrollar estas funciones naturales.

Cuando a lo largo del desarrollo, desde la formación del estado embrionario, el ser humano se encuentra en una realidad que lo contrae y lo asfixia ya en dicho estado y que le va a impedir desarrollar sus necesidades, imponiéndole un estado de cosas basado en la inhibición de los sentimientos y, para no morir, va a desarrollar la formación de una coraza caracteromuscular defensiva de sus propias pulsiones (si no siente, no hay conflicto) y del exterior. Coraza compuesta de actitudes caracteriales defensivas que ocultan los impulsos destructivos fruto de la frustración a la que se ha visto sometido, y que a su vez ocultan los instintos y deseos naturales, junto a una fuerte tensión muscular crónica mantenida por la influencia del sistema nervioso simpático, para contener la angustia y las emociones reprimidas, produciendo una fuerte pérdida de contacto con sus propios deseos y necesidades y viviendo en base a lo impuesto y a lo externo (el rol).

Dicha tensión crónica se va realizando funcionalmente, en todo el cuerpo, pero con un predominio de aquellas zonas (bloqueos o segmentos bloqueados) en los que históricamente sus funciones especializadas se estaban desarrollando en los momentos de mayor trauma y frustración. Así pues, la coraza se va formando desde los ojos (segmento ocular), hacia el último de los siete segmentos, el pélvico.
Dicha represión ocasiona una respuesta fisiológica homeostática basada en un predominio del sistema nervioso simpático, manteniendo una inspiración crónica y las tensiones musculares.
Esto ocasiona un constante estasis de la energía, que al ser acumulada en la tensión muscular crea un fuerte impedimento, para que las células se oxigenen adecuadamente, creando las bases para futuras alteraciones somáticas y biopáticas.
La única y eficaz labor para evitar este estado de cosas es la dedicación a la profilaxis infantil y la toma de contacto del adulto con la realidad y el funcionamiento de los procesos libres de la naturaleza.

El rol determinante del cuerpo

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jueves, agosto 13, 2009

El Poder de Cambiar las Creencias

Quizá la conclusión más importante que puede obtenerse del experimento perceptivo pertenece al cambio de creencias, y que se produce cuando alguien finalmente "ve" de otro modo la imagen compuesta.

Un experimento que podemos realizar, consiste en observar la imagen de la izquierda. Observa la imagen. ¿Qué ves?

En la propia imagen existen dos imágenes completamente diferentes. Bien podría tratarse de una jovencita, o por el contrario, podría tratarse de una anciana.

Lo mismo ocurre con nuestra percepción de nosotros mismos y del mundo. Podemos “creer” estar viendo una cosa cuando en realidad hay otra, cuando en realidad son ambas. Cuanto más apegada esté una persona a su percepción inicial, más poderosa será su experiencia. Es como si en nuestro interior, de pronto, se encendiera una luz.

La mayoría de nosotros comenzamos a comprender que provenimos de una infancia con muchos problemas. Cargamos con sentimientos sobre nosotros mismos y sobre la vida. Los niños son muy sensibles a la atmósfera mental de los adultos que los rodean.

Todos los acontecimientos que hemos experimentado en nuestra vida hasta el momento actual son creados por nuestros pensamientos y por nuestras creencias.
No todos los cambios de creencias siguen una dirección positiva. Pero ya sea que el cambio de creencias nos empuje en direcciones positivas o negativas, o que se produzca de modo instantáneo o gradual, determina que pasemos de una manera de ver el mundo a otra. Ese cambio genera poderosas transformaciones.
Nuestras creencias, correctas o incorrectas, son las fuentes de nuestras actitudes y conductas, y en última instancia de nuestras relaciones con los demás.

Casi todos los descubrimientos significativos en el campo de la ciencia aparecen primero como rupturas con la tradición, con los viejos modos de pensar, con los viejos patrones.
Muchas personas experimentan un cambio de pensamiento cuando afrontan una crisis que amenaza su vida o cuando asumen un nuevo rol en su vida. Podemos pasar semanas, meses, incluso años trabajando para cambiar nuestras actitudes y conducta, sin siquiera aproximarnos. Si queremos realizar en nuestra vida cambios menores, puede que baste con que nos centremos en nuestras actitudes y conductas. Pero si aspiramos a un cambio significativo, equilibrado, tenemos que trabajar sobre nuestras creencias fundamentales.

No miremos hacia atrás con vergüenza. Miremos el pasado como parte de la riqueza y plenitud de nuestras vidas. Sin esa riqueza y sin esa plenitud no estaríamos aquí hoy. No hay ningún motivo para castigarnos por no haberlo hecho mejor. Hemos hecho lo mejor que sabíamos. Liberemos el pasado con amor y agradezcámosle que nos haya conducido hasta este nuevo conocimiento.

Es importante comprender que no es la mente la que está al mando. Eres tu quién gobierna tu mente. Cuando tu vieja forma de pensar te diga: "es muy difícil cambiar", tú has de asumir el control diciéndole a tu mente: "ahora elijo creer que es fácil efectuar cambios". Es probable que tengas que hablar muchas veces con tu mente para que se rinda ante la evidencia de que eres tú el que manda, y que hablas en serio.

No todos los cambios son instantáneos. Para "ver" algo de otra manera hay que "ser" diferente. "Ser" y "ver" están relacionados en la dimensión humana, con la mente. Lo que "vemos" está altamente relacionado con lo que "somos". No podemos llegar muy lejos en la modificación de nuestro modo de ver sin cambiar simultáneamente nuestra manera de ser y viceversa. Las creencias son poderosas porque crean los cristales o lentes a través de los cuales vemos el mundo. El poder de un cambio de creencias es el poder esencial de un cambio considerable, ya se trate de un proceso instantáneo o lento y pausado.

Deja de pensar de forma negativa. Has de hablar contigo mismo. Has de decirte: "estoy dispuesto a ver lo positivo en esta situación, deseo crearme otra forma de ser". Si surgen pensamientos negativos, que surgirán, has de darles las gracias y dejarlos partir, no le des más atención que esa, mientras sigues con tu atención puesta en lo inmutable que existe para ti.

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lunes, agosto 10, 2009

El Ultimo Desafio del Ser Humano

La urgencia inconsciente de muerte se basa en el hastío, la desesperanza y el agotamiento. La muerte es, como, una tabla de salvación a la que nos aferramos, inconscientemente, para "escapar" de un mundo sin sentido que pisotea y destruye continuamente el amor (la vida). La muerte se ha convertido en algo liberador y secretamente (inconscientemente) se la anhela y se busca. La muerte se manifiesta de muchas formas. Cualquier cosa que hagas que no te haga sentir la paz en tu corazón y completamente dichoso, es un elemento apropiado para desenmascarar tu urgencia inconsciente de muerte.

La esencia de la urgencia inconsciente de muerte es la incapacidad y la desesperanza que nos provocan la idea de que ni siquiera podremos ganar el amor al cual aspiramos. Creer que la muerte es inevitable (o sea, que es imposible alcanzar el amor) es una declaración en la que está implicada la idea de que el universo, el mundo y toda la creación es un lugar hostil. Es como si existiese "algo" que está esperando para matarnos, sin nuestra autorización. Al pensar de esta manera, lo más inteligente que se puede hacer es protegerse... de la muerte. El esfuerzo constante que esto requiere es la causa de tensión permanente en el cuerpo, que continua haciéndose inconsciente.

Si la muerte es inevitable, al menos eso parece ser seguro, ¿porqué no buscar otras formas de expresión y de manifestación personales en el mundo que nos rodea? Si sólo vemos lo evidente, lo obvio -la idea de que la muerte es inevitable- no es de extrañar que esa sea la manifestación en el mundo físico. Resulta un tanto absurdo el hecho de buscar lo que se tiene como seguro y eso es a lo que nos conduce el comportamiento humano en su genérica expresión. A pesar de esto, esa manifestación inconsciente de morir, que por otra parte va implícita en la mayor parte de gestos que realizamos de manera cotidiana, no es evidente para el individuo, que busca así su forma de realización en el mundo que le rodea. De esta forma, tan mezquina que hemos grabado en el inconsciente, empiezan a aparecer sentimientos pueriles como la envidia, los celos, la prepotencia, la autosuficiencia y la más importante de todas, la culpa.
Todos los días, cada hora y cada momento hacemos cosas que nos acercan un poco más a nuestra última creencia: La muerte es inevitable. La próxima vez que vayas a hacer algo pregúntate: ¿Esto que voy a hacer, que voy a decir, que quiero tener, me acerca más a la creencia de que la muerte es inevitable o más a la creencia de que la vida es inevitable? De cualquier manera, no se pierde nada por creer en el derecho y en la capacidad de abrigar el deseo de derrotar a la muerte.
La noción de la muerte es de monumental importancia para la vida del individuo. La consciencia de la muerte es lo que nos da cordura y fortaleza. Podrías empezar por darte cuenta de todo aquello que haces para destruir tu cuerpo, todo tu medio ambiente vital próximo e inmediato y todas y cada una de tus relaciones.
Cuando la persona rige todos sus actos con la premisa básica de la idea de la muerte, de forma consciente, los actos de esa persona se tornan poderosos, en la dirección al primero y al último de los desafíos.
Al saber que nuestro fin es inevitable, nuestro error más costoso es permitirnos no pensar en la muerte. Hoy en día hablar de la muerte es tabú. A nadie le gusta hablar de un asunto tan "escabroso" y no es un tema muy popular en cualquier tertulia, aunque, quizá, debiera serlo. Quizá creamos que, al no pensar en ella, nos vamos a proteger de sus efectos, y sí, en realidad sirve para ese propósito. Pero es un propósito indigno para cualquiera, por lo falso.
Crees que debes obedecer las "leyes" de la medicina, de la economía y de la salud: protege el cuerpo y te salvarás. Crees que te morirás de hambre a menos que tengas fajos de tiras de papel moneda y montones de discos de metal. Crees realmente que una pequeña píldora que te tomes o cierto fluido inyectado en tus venas con una fina aguja te resguardará de las enfermedades y de la muerte. Crees realmente que estás solo a no ser que otro cuerpo esté contigo. Esas son las leyes de la muerte, pero eso no son leyes, sino locura. El cuerpo se ve amenazado por la mente que se ha hecho daño a sí misma. El cuerpo sufre sólo para que la mente no pueda darse cuenta de que es víctima de sí misma. El sufrimiento corporal es una máscara de la que la mente se vale para ocultar lo que realmente sufre. No quiere entender que es su propia enemiga; que se ataca a sí misma y que quiere morir.
Sin una visión clara de la muerte, no hay orden, no hay sobriedad, no hay belleza.

Es fundamental esforzarse al máximo por tener a la muerte en cuenta, con el fin de saber, en lo más profundo del ser, que no hay otra certeza sino la de morir.
Piensa en la liberación que te brinda el reconocimiento de que no estás atado a las extrañas y enrevesadas leyes en la que crees para salvarte, de algo que das por hecho. Piensa en la idea que te dice que las pérdidas no existen; que no se hacen ni se reciben pagos; que no se pueden hacer intercambios, que no hay substitutos y que ninguna cosa puede ser reemplazada por otra.
La idea de la muerte es lo único que da valor. La muerte no es nuestro enemigo, aunque así lo parezca. La muerte no es destructora aunque así lo pensemos. La muerte es nuestro único adversario que, en verdad, merece la pena enfrentar. La muerte nos reta y nosotros nacemos para ese reto.
La vida es el proceso mediante el cual la muerte nos desafía. La muerte es la fuerza activa. La vida es sólo el medio, el ruedo, y en ese ruedo hay únicamente dos contrincantes cada vez: la muerte y uno mismo.
Piensa en esto: Somos seres pasivos. Si nos movemos es debido a la presión que la muerte ejerce sobre nosotros. La muerte marca el paso a nuestros actos y sentimientos y nos empuja sin misericordia hasta que nos derrota y nos gana en la contienda; o hasta que superamos todas las imposibilidades y derrotamos a la muerte. Es la única lucha digna que nos queda aquí. Al derrotar a la muerte, ésta reconoce su derrota dejando al propio ser en libertad, para nunca más retarle...
La lucha contra la muerte comienza cuando eres capaz de "parar el tiempo", cuando tu atención se enfoca únicamente en el eterno ahora.
La victoria sobre la muerte es la piedra angular de todas las religiones, desgastada por los ataques del tiempo ilusorio y reemplazada por el falso dogma de la muerte y sus doctrinas. La Biblia dice que "Dios ha puesto la eternidad en el corazón del hombre". Sin embargo, las religiones de la actualidad y hasta los nuevos movimientos ocultistas continúan vendiendo el concepto de la gloria a la muerte.
Durante los últimos años se están haciendo intentos para presentar la fea y severa filosofía de la muerte como algo divertido, como flotar en el éter contemplando el cuerpo descartado, o como salir en un vuelo de ensueño para viajar alrededor del Cosmos en un centelleante cordón de plata, en lo que se supone como una especie de ensayo de la muerte. Todos estos intentos de borrar el miedo a la muerte tienen un motivo ilusorio. En efecto, están diciendo: "No temas. Morir es un viaje maravilloso. ¡Te va a encantar!" Pero esas imágenes no logran derrotarla ni aniquilarla, sólo intentan hacerla menos dramática.
Los líderes religiosos de la actualidad, desde los púlpitos y la televisión, venden alegremente la idea de la muerte como si fuera la entrada a la felicidad futura. Las religiones creen en el advenimiento de sus Maestros Inmortales para crear ese milagro, pero, no fueron ellos los que crearon las doctrinas espirituales que provocan las guerras, la enfermedad, los desastres, la angustia personal y la deshumanización del hombre contra el hombre, con la Tierra y con todo lo que en ella habita.
Esta destrucción es obra de ignorantes que juegan despreocupadamente con los juguetes del Libre Albedrío. Y el único modo de terminar con este infierno es convertir la idea de la muerte en algo posible de derrotar y extender esta verdad hasta el último rincón de nuestra amada Madre, la Tierra. Sólo con saber la verdad, de que a la muerte se la podría derrotar, la especie humana y todo el planeta recuperaría la salud y la juventud, lo que daría el dominio sobre el propio cuerpo físico. Naturalmente, hay ciertas disciplinas a seguir, pero el primer paso es liberarse de la lealtad a la muerte. No hay nada que perder y si mucho que ganar, y lo creas o no, morir requiere mucho más esfuerzo, que vivir. La muerte no es natural, por lo tanto, la gente necesita aplicar demasiado esfuerzo (inconsciente) para morir, y eso causa enfermedades y dolor y los condena a sacrificar finalmente sus cuerpos al polvo o al fuego de la cremación. Adorar al sepulcro es una grave ofensa contra la vida y la felicidad, al mismo tiempo. Piensa en esto: Ahora estás vivo; por lo tanto, tus impulsos de vida son más fuertes que tus impulsos de muerte. Mientras continúes fortaleciendo tus impulsos de vida y restando importancia a los otros, seguirás viviendo. La muerte es, realmente, una elección. Los pensamientos y las creencias producen resultados directos en el cuerpo. Lo que se piense habitualmente se convertirá en lo dominante y tendrá el mayor poder para controlar el cuerpo. La mayoría de las personas, después de cierta cifra cronológica (la edad), piensan habitualmente en la muerte. Por tanto, el cuerpo obedece enfermando y muriendo.
Cuando la elección escogida, por los seres humanos, sea la vida y se alcance; la conducta negativa que provoca la desdicha del planeta disminuirá gradualmente hasta acabar.
La contaminación del planeta, la locura nuclear, la contaminación del agua de ríos y océanos y el aire vital para la supervivencia, cesará cuando los responsables sean vitalistas y comprendan que son ellos mismos, y no las generaciones futuras, los que heredarán la Tierra.

Nos causan terror la lluvia ácida y los agujeros que se están abriendo en la capa de ozono, las especies en peligro de extinción y una multitud de actos de violencia y crueldad para con la madre Tierra y sus criaturas. La idea de que la muerte es inevitable y que está fuera de nuestro control es el peor de los asesinos. Por fortuna, esta creencia está siendo reemplazada gradualmente por la nueva conciencia de que cada ser humano es espíritu, habitando en un cuerpo físico. El cuerpo físico fue diseñado por el espíritu de manera impecable. El cuerpo físico es autosuficiente y capaz de recargarse de energía continuamente, constantemente mejorado y llevado a la perfección a través del proceso de regeneración celular. Y todo comienza en la mente.
¿Qué provoca el proceso llamado envejecimiento? La conciencia humana ha sido programada para creer que es la cuenta cronológica de los años vividos desde el nacimiento. El inexacto calendario hecho por el hombre y la ilusión del tiempo son los severos "dioses" que provocan el envejecimiento del cuerpo humano. El tiempo es una ilusión. El contraste entre la luz y la oscuridad es el único principio y fin con que podemos medirlo. Los periodos de luz y oscuridad, debidos a la presencia o a la ausencia del sol, crearon, también, las estaciones del año, dando lugar al calendario ilusorio. El tiempo es el gran engaño, el gran impostor, por ende, es ilógico acusar del proceso del envejecimiento a lo que ni siquiera existe, aunque así lo creamos.
Sin embargo el proceso de envejecimiento existe. Se le ve por todas partes. Lo vemos en la naturaleza, en los familiares y amigos y tras la edad cronológica de treinta años, por ejemplo, quizá empieces a creer lo que ves en el espejo y si crees verlo, lo verás. Tu cara y tu cuerpo se someterán mansamente y obedecerán la imagen proyectada de tu mente creadora.
La muerte siempre estará disponible, pero es una cuestión de elección personal. El cuerpo es un sistema de energía, capaz de perfeccionarse infinitamente. Quizá te resulta difícil reconocer que eres la fuente de cualquier curación, pero creer otra cosa es acusar al Creador de la Vida de que ha hecho un mal trabajo.
Esta idea no trata de privarte de tu derecho a morir, sólo intenta hacer que te preguntes si tiene sentido hacerlo. Tu cuerpo no tiene el poder de destruirse a sí mismo. Es tu mente, usada de manera equivocada, la que puede hacerlo, pero, tú controlas tu mente. Cuando decides no castigarte más, destruyendo tu cuerpo, verás más de un milagro. La teología de la muerte sólo dura mientras te aferras a ella. En cuanto te desprendas de ella te sorprenderá ver que desbordas amor, sabiduría, generosidad, perdón, confianza, júbilo, paz y salud física y podrás sentir estas cualidades que se expanden en ti, sin ningún esfuerzo.
La muerte es el sueño central de donde emanan todas las ilusiones. ¿No es acaso una locura pensar que la vida no es otra cosa que nacer, envejecer, perder vitalidad y finalmente morir? La creencia fija e inalterable del mundo es que todas las cosas nacen para morir. La muerte es el símbolo del temor a Dios, a la vida, al amor...
Se considera que todo lo que nace debe morir, que es así como "opera la naturaleza", y ello no se debe poner en tela de juicio, sino que debe aceptarse como "ley natural" de la vida. Lo cíclico, lo cambiante e incierto; lo inestable y lo constante; lo que de alguna manera crece y mengua siguiendo una trayectoria determinada, es lo que se considera nuestro destino. Y nadie se pregunta si un Creador benigno hubiese podido disponer algo así. Creer esto nos obliga a pensar que es imposible que Dios pueda ser amor. Pues aquel que ha decretado que todas las cosas mueran y acaben en polvo, desilusión y desesperanza, no puede sino inspirar temor. Tu insignificante vida está en sus manos, suspendida de un hilo que él está listo para cortar sin ningún remordimiento y sin que le importe, tal vez hoy mismo. Y aun si esperase, el final es seguro de todas formas. El que ama a un dios así no conoce el amor, ya que ha negado que la vida sea real. La muerte se ha convertido en el símbolo de la vida. Su mundo es ahora un campo de batalla, en donde reina la contradicción y los opuestos luchan en una guerra interminable. Allí donde hay muerte es imposible la paz.
La idea de la muerte mantiene al margen de la conciencia el amor como un escudo puesto en lo alto para bloquear al sol. La muerte presenta una imagen de ti en la que acabas "descansando en paz" en los brazos de la devastación, donde los gusanos te esperan para darte la bienvenida y así prolongar un poco más tu propia existencia gracias a tu muerte. Más los gusanos están igualmente condenados a morir. Y de esta forma, todas las cosas viven gracias a la muerte. En la naturaleza, el devorarse unos a otros es la "ley de la vida". Dios está loco y sólo el miedo es real.
La extraña creencia de que una parte de las cosas que mueren puede seguir existiendo separada de lo que muere, tampoco proclama a un Creador amoroso ni sienta las bases para que se tenga confianza. Si la muerte es real para una sola cosa, la vida no existe. La muerte niega la vida. Pero si la vida es real, lo que se niega es la muerte. En esto no puede haber transigencia alguna. El mundo intenta hacer miles de transigencias al respecto, y tratará de hacer mil más. Dios no creó la muerte, puesto que no creó el miedo. Para Él ambas cosas están igualmente desprovistas de sentido.

"El último enemigo destruido será la muerte". ¡Por supuesto que sí! Sin la idea de la muerte no habría mundo (mundo no es sinónimo de Tierra). Todos los sueños acabarán con éste. Ésta es la meta final, el fin de todas las ilusiones. Y todas las ilusiones nacen de la muerte. ¿Qué puede nacer de la muerte y tener vida? Las inconsistencias, las transigencias y los rituales que el mundo fomenta en sus vanos intentos de aferrarse a la muerte y al mismo tiempo pensar que el amor es real, no son sino necios trucos mágicos que no tienen sentido ni eficacia.
La única tarea puede definirse de la siguiente manera: no hagas ningún trato en el que la muerte sea parte integrante de él. No creas en la crueldad, ni permitas que el ataque oculte la verdad en ti. Lo que parece morir, tan sólo se ha percibido incorrectamente y se ha llevado al campo de las ilusiones. De ahí que la tarea ahora sea permitir que las ilusiones sean llevadas ante la verdad.
Mantente firme sólo en esto: no te dejes engañar por la "realidad" de ninguna forma cambiante. La verdad no cambia ni fluctúa, ni sucumbe ante la muerte o la destrucción. ¿Y cuál es el final de la muerte? Nada más que esto: El reconocimiento de que eres inocente ahora y siempre.
Nada más que eso. Pero no olvides que tampoco es menos.
La superación de la muerte o el triunfo sobre ella es un re-despertar o renacimiento; un cambio de parecer con respecto al significado del mundo. Es la aceptación de la interpretación del Espíritu con respecto al propósito del mundo. Es el fin de los sueños de aflicción y la jubilosa conciencia del sueño final del Espíritu. Es el reconocimiento de todos los dones que se nos han concedido. Es el sueño en el que el cuerpo opera perfectamente al no tener otra función que la de ser un medio de comunicación. Es el abandono de cualquier otro propósito, cualquier otro interés, cualquier otro deseo o cualquier otro empeño.
Al afirmar la vida, se niega la muerte. De esta manera, la forma de pensar del mundo se invierte por completo. Al reconocer que la vida es la salvación, cualquier clase de dolor o aflicción se percibe como el infierno. Ya no se le teme al amor, sino que se le da jubilosamente la bienvenida. Y ahora, por fin, la verdad puede llegar. Todos los corazones palpitantes, de vida, se encuentran tranquilos y llenos de gran expectación porque la hora de lo eterno está llegando. La muerte no existe. Eres libre. Y en tu libertad radica el fin del miedo. Ya no quedan en la tierra lugares ocultos que puedan dar refugio a ilusiones enfermizas, a sueños de temor o a percepciones falsas del universo. Todas las cosas se ven en la luz, y en la luz se transforma y se comprende su propósito. Y nosotros nos levantamos del polvo y contemplamos nuestra perfecta impecabilidad. Ahora no hay distinciones y el Amor se contempla a Sí Mismo.
Éstas son las cosas que nos aguardan a todos, pero aún no estamos listos. Mientras quede una sola mente poseída por sueños de maldad, el pensamiento de la muerte será real. ¡Despierta tú, que duermes! y ve las maravillas de vida que te rodean ocupar el lugar de tus ilusiones. Reemplaza los pensamientos de ataque, destrucción y muerte por todas las bendiciones que se te han dado y verás el amanecer de un nuevo día en el que no habrá más muerte.
Esta idea debe ser aceptada en su totalidad o rechazada completamente, pues es totalmente cierta o totalmente falsa, y no puede ser parcialmente creída. Te liberarás del sufrimiento completamente o nada en absoluto. No hay término medio. En este momento es donde el camino tiene dos direcciones diferentes. Por fuerza hay que tomar una dirección u otra. Todo el propósito de haber llegado tan lejos como está este punto es decidir que camino vas a tomar ahora.
¿Te gusta lo que hemos construido? Un mundo de asesinatos y ataques, donde vas arrastrándote en medio de peligros constantes, solo y con miedo, esperando en el mejor de los casos que la muerte esperará un poco más. ¡Tú has inventado esto! Es una representación de lo que crees que eres y de cómo te ves a ti mismo. Esta enfermiza visión de ti mismo es cuidadosamente mantenida por tu mente.
¿Te ha hecho muy feliz este cúmulo de locuras? ¿Y si reconocieras que este mundo es una ilusión? ¿Y si comprendieras que realmente lo has fabricado con tu mente separada?
Las ilusiones desaparecen cuando se las reconoce como tales. Todo lo que necesitas es reconocer que tu vida es el resultado de las creencias que tienes. Nada puede hacerte daño si tú no le das el poder de hacerlo. Diste ese poder al miedo, a la culpa, al sufrimiento, a la enfermedad, al dolor y a la muerte.
El cuerpo es el arma que la mente ha elegido para buscar poder al relacionarse. Esto no es sino una idolatría. Es una situación de aislamiento. "Ofrece espinas a otro y serás tú el crucificado".
Al principio, la visión llegará en forma de destellos, pero eso será suficiente. La paz vendrá a todos los que la pidan con un deseo real y sincero. ¡Ahora celebremos la vida!
El mundo que ves es lo que tú has dado. Tal como la persona piensa, así es lo que percibe. No quieras cambiar el mundo, sino tus creencias sobre el mundo. Para lograr una visión de la verdad debes reconocer que sólo eres tú el responsable de lo que ves. Cuando te sientes indefenso te estás engañando a ti mismo. Todo lo que ocurre lo has elegido tú. Si sufres es porque la muerte fue tu meta. Tu mente separada mira hacia adentro y te ve pequeño, vulnerable y miedoso. Como consecuencia de esto te sientes deprimido, sin valor alguno y tienes sensación de irrealidad e impermanencia.

este morir incesante,
tenaz, esta muerte viva,
¡oh Dios! que te está matando
en tus hechuras estrictas,
en las rosas y en las piedras,
en las estrellas ariscas
y en la carne que se gasta
como una hoguera encendida,
por el canto, por el sueño
por el color de la vista

...que acaso te han muerto allá
siglos de edades arriba,
sin advertirlo nosotros,
migajas, borra, cenizas
de ti, que sigues presente
como una estrella mentida
por su sola luz, por una
luz sin estrella, vacía,
que llega al mundo escondiendo
su catástrofe infinita.

José Gorostiza


El tiempo tiene como fin ser un medio para demostrar que el infierno es real, que toda esperanza acaba en desesperación y que la vida misma sucumbirá ante la muerte. Pues sólo con la muerte se reconcilian los opuestos, ya que poner fin a la contradicción es morir. Y así, se considera que la salvación es la muerte, pues la vida se ve como un conflicto. Resolver el conflicto es, por tanto, poner fin a “tu vida”.
Toda decisión está basada en lo que se ha aprendido. Y la verdad no es algo que se pueda aprender sino tan solo reconocer.
Estas creencias descabelladas pueden llegar a arraigarse profundamente y de manera inconsciente, y atenazar a la mente con un terror y una ansiedad tan intensos que le resulta imposible abandonar las ideas que tiene acerca de su propia seguridad. Tiene que ser salvada de la salvación, sentirse amenazada para estar a salvo y armarse de una coraza mágica que la proteja de la verdad. Y estas decisiones se toman de manera inconsciente para mantenerlas convenientemente protegidas y para que no se puedan cuestionar, someter al escrutinio de la razón o dudar de ellas.

Carlos F. Hombrados
Asesor Vitalista

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