CENTRO FÉNIX DE NATUROPATÍA
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Hola ! ! !

Más allá de las limitaciones impuestas por la percepción,
existe la certeza de ser lo que nunca perdimos.
El conocimiento de la conciencia de ser
es la única Libertad que tenemos.
Adelante, están invitados.

Bienvenid@s !!!

CIENCIAS ETERNAS


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lunes, diciembre 15, 2014

El Poder del Momento Presente

Todo el poder y toda la realización que esperamos se encuentra en el momento presente. En el "ahora" hay una energía tremenda, más de la que puedes imaginar con tu mente consciente. Nada podría estar más cerca y nada se escapa más deprisa. Ese es el misterio y la paradoja, para resolverlos tenemos que darnos cuenta que "nosotros somos este momento".

Todo el poder que está presente aquí debe encontrarse dentro. Todo el mundo tiene días llenos de excitación, de energía y de optimismo, y otros días en los que privan la fatiga, la confusión y el pesimismo. ¿Cuál es la causa de esta diferencia?

Algunas personas piensan que la respuesta reside en los ciclos corporales, o en la acción de fuerzas fortuitas, o en el destino, o en la suerte.
La verdad es que la respuesta está en tu capacidad de estar presente. Cuando estás en el momento presente tocas la fuente de la vida.

Incluso el mismo tiempo fluye de este momento presente y de ningún otro. Si quieres cabalgar en la cresta del tiempo, necesitas de toda la energía que puedas conseguir, y esa energía se encuentra dentro del momento presente. A este cabalgar en la cresta del tiempo le llamamos también inmortalidad, eterno ahora y eternidad.

Uno no puede por menos que preguntarse cómo el momento presente pudo irse alguna vez. Podemos responder a esta pregunta con un sencillo ejercicio:

Consideremos durante un momento cómo funciona la memoria.
Cuando ves la cara de una persona que no logras recordar cómo se llama ¿qué haces?
Si te esfuerzas por recordar el nombre, el esfuerzo mismo parece bloquear el recuerdo del nombre. Sin embargo todos hemos experimentado cómo un nombre o un hecho que habíamos olvidado acuden a nosotros tan pronto cuando no tratamos de recordarlo.
Parece que cuando dejamos de esforzarnos el poder de recordar entra en funcionamiento.
El deseo funciona de la misma manera, aunque son menos las personas conscientes de su mecánica.

Debido a que todos queremos cosas, es fácil caer en la trampa de trabajar, preocuparnos y esforzarnos constantemente por obtener lo que queremos. Sin embargo si te aflojas, la mecánica del deseo se cuida de sí misma.
Consideremos lo siguiente: ¿sabes realmente cómo los recuerdos perdidos vuelven a ti? Tu mente consciente no puede forzarte a recordar cosas, pero la mente es muy capaz de recuperar cualquier cosa y todo lo que haya conocido alguna vez.
De forma parecida, la mente consciente no puede comprender cómo el universo hace que los deseos se vuelvan realidad. Y del mismo modo que la persona se esfuerza inútilmente por recordar un nombre, las personas tratan frenéticamente de que se cumplan sus deseos y nunca se dan cuenta de que el esfuerzo es parte del problema y no de la solución.

Lo que ocurre es que en, nuestra lucha por no sentir dolor, hemos bloqueado el momento presente. La memoria y el deseo velan el espíritu porque hace mucho tiempo empezamos a temer por nuestra seguridad aquí en este mundo. Si confiáramos en que se nos nutre y en que estamos seguros y a salvo, nadie se preocuparía tanto en relación con la supervivencia.

En el fondo de nosotros mismos, cada uno de nosotros no es nada salvo confianza.

Ser y amar son también partes innatas de nosotros mismos, pero es la confianza la que nos permite respirar tranquilos y aceptar el espíritu de la Tierra como propio.
La técnica para recordar esto es la misma que la técnica para recordar cualquier otra cosa. Permítete a ti mismo dejar de pensar que luchar es la respuesta.

Aprecia en silencio la vida que te recibe a cada momento. Con esta aceptación callada viene la tremenda energía almacenada en el presente, y en esa energía hay abundancia, paz, inteligencia y creatividad. Todo esto son los dones del silencio envuelto dentro del espíritu de la Tierra.

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domingo, noviembre 30, 2014

Como Identificar los Patrones de Lucha

La lucha es una actitud programada y perfectamente natural para muchas personas; con mucha frecuencia nos encontramos luchando sin ser conscientes de ello.
El primer paso para eliminar la lucha de tu vida consiste en identificar los patrones de lucha.
Los principales aspectos de tu vida que debes someter a examen son los siguientes:

1) Tu cuerpo físico.
2) Tu equilibrio emocional.
3) Tus relaciones.
4) Las circunstancias físicas de tu vida.
5) Tu situación financiera.
6) Tu actitud frente al mundo que te rodea.
7) Tu capacidad para manejar los conflictos.
8) Tu capacidad para superar el estrés.
9) Tu estado psicológico.
10) Tu equilibrio espiritual.


1) Tu cuerpo físico

Si tu cuerpo es débil, se debe a un problema genético o a un desequilibrio que has creado tu mismo/a.
Si tu debilidad es hereditaria, puedes cambiar tu actitud y pasar del “pobre de mí” a un estado de fortaleza con sólo ser consciente de que tu debilidad es un don que te permite manifestar esta fortaleza a pesar de la situación.
Si tu debilidad no es hereditaria, cúrala. Si no, pon toda tu energía en sanar tu cuerpo para que deje de dominar tu vida.

2) Tu equilibrio emocional

Tu reacción ante una situación de carácter emocional expresa únicamente tu opinión al respecto, pero no necesariamente la verdad.
Entrénate para aumentar la capacidad de perdonarte a ti mismo/a, para sentir más desapego hacia ti y así comprenderás tu vida en un sentido ilimitado, infinito.
Calibra tu nivel de cólera emocional. Todos la padecemos en mayor o menor medida. Cuando la sientas surgir en tu interior, haz algo positivo para librarte de ella al instante.
Normalmente, la comunicación es de gran ayuda. Evita así mismo los conflictos. Ten presente que sólo el loco se empecina en luchar; el hombre sabio se retira. Si una situación se hace insostenible o no puedes cambiarla, aléjate de ella.

3) Tus relaciones

Por medio de nuestras relaciones aprendemos a conocernos a nosotros mismos, pues las personas que nos rodean reflejan lo que somos.
Si tus relaciones te obligan a luchar, pregúntate porqué. ¿Qué opinión tienes de ti mismo/a o de esa relación que impide que todo se desarrolle como desearías? ¿A qué estás tratando de enfrentarte? ¿En qué medida das y aceptas recibir? ¿Estás permitiendo que te hagan daño? Y, en caso afirmativo, ¿Te parece bien o quisieras cambiar esta situación?

4) Las circunstancias de tu vida

¿Te enriquecen las circunstancias de tu vida? ¿Te sirven de ayuda? ¿O acaso, estás a merced de ellas? Si este es el caso, ¿Qué piensas hacer al respecto? Por ejemplo, ¿acaso, la limpieza y el cuidado de tu hogar te exige un esfuerzo tan excesivo que no se corresponde con la satisfacción que obtienes de él?

5) Tu situación financiera

En este aspecto, la cuestión no consiste en preguntarse, ¿Tengo suficiente dinero?, sino ¿Tengo mi vida satisfecha y equilibrada con el dinero que poseo? Si la respuesta es “no”, seguramente te encontrarás luchando por mantener el nivel de vida que tu ego/personalidad considera necesario para vivir, pero que quizá no puedes mantener con la energía que posees.

6) Tu actitud frente al mundo que te rodea

Tu vida, tu evolución es asunto tuyo; lo que hagan los demás es asunto de cada uno de ellos. Si dejas que el mundo te influencie, en realidad estás diciendo: “No tomo mis propias decisiones, me limito a dar una respuesta pauloviana como reacción ante cualquier cosa que afecte mis emociones”.
Si decides que el mundo siga su camino y centras tu atención en ti mismo, te sentirás feliz y libre al instante.

7) Tu capacidad para manejar conflictos

Los conflictos no son sino meras diferencias de opinión.
¿Luchas por convencer a los demás de que tu opinión es la correcta? Y si estás en lo cierto, ¿qué más da? Es una estupidez tratar de obtener una victoria moral a costa de la propia cordura.

8) Tu capacidad para superar el estrés

En un mundo superpoblado como el nuestro y con todas las obligaciones que nos echamos encima, padecer estrés es algo normal. ¿Cómo reaccionas ante el estrés, de forma emocional o fríamente? ¿Sabes cómo combatirlo?
No es necesario volverse loco/a para vivir con alegría y sentir hasta que punto es divertida la vida.

9) Tu estado psicológico

Si tu estado psicológico te produce angustia, una de dos, o es un efecto secundario de tu estado físico o se trata, una vez más, de una cuestión de opiniones. ¿En qué medida responde tu situación a una u otra causa?

10) Tu equilibrio espiritual

El estado de equilibrio es natural. Cada vez que te ves obligado/a a forzar las cosas para que suceda algo que deseas, el esfuerzo te produce un desequilibrio. ¿Hasta qué punto te mantienes en la corriente de la vida y hasta qué punto tienes que esforzarte para avanzar?
La diferencia entre una persona espiritual y otra menos evolucionada consiste en que la primera es real. Vive en la verdad de su yo interior, lo que llamamos el Yo Superior. No juega a juegos absurdos, no necesita inventar excusas. Puede decir con toda convicción “Soy lo que soy”. Es consciente de que no lo sabe todo ni es perfecto, pero es feliz tal como es, porque es impecable.

Como el ser humano en general es débil, tiende a fingir y representa un personaje que no se corresponde con sus circunstancias personales, no es verdadero. Por ello, se esfuerza en mantener una doble existencia. Una corresponde a lo que el ego le dicta y la otra a lo que realmente es. A menudo, esta doble existencia se encuentra tan profundamente implantada en su mente que no comprende lo que su Ser Superior le dice y acaba por considerar real el personaje que interpreta, y se ve obligado a luchar para mantenerlo vivo. Los esfuerzos que realiza y su propio estilo de vida alcanzan tal grado de fragmentación que conseguir cualquier cosa que desean supone un trabajo osado y doloroso

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lunes, noviembre 24, 2014

Desviaciones Basicas de la Respiracion

Las desviaciones básicas de la respiración son una manera eficaz de averiguar los bloqueos, tanto energéticos como emocionales, que la persona tiene y que se manifiestan en el individuo a través de su forma específica de realizar su respiración. Estas desviaciones se producen en inhalación, en exhalación y en las pausas. entre inhalación y exhalación. La lectura de estás fases en sus formas manifestadas, es lo que un renacedor “leerá” para hacer las correcciones adecuadas y permitir que la respiración de la persona se libere así como la emoción asociada y la energía bloqueada.


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viernes, noviembre 07, 2014

El Sentido de Ser Feliz

Puedes tener defectos, vivir ansioso y estar irritado algunas veces, pero no te olvides de que tu vida es la mayor empresa del mundo.

Solo tú puedes evitar que ella vaya en decadencia.
Hay muchas personas que te precisan, admiran y te quieren.

Me gustaría que siempre recordaras que ser feliz no es tener un cielo sin tempestades, caminos sin accidentes, trabajos sin cansancio, relaciones sin decepciones.

Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanza en las batallas, seguridad en el palco del miedo, amor en los desencuentros.

Ser feliz no es solo valorizar la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza.

No es apenas conmemorar el suceso, sino aprender lecciones en los fracasos.

No es apenas tener alegría con los aplausos, sino encontrar alegría en el anonimato.

Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, incomprensiones y períodos de crisis.

Ser feliz no es una fatalidad del destino, sino una conquista de quien sabe viajar para adentro de su propio ser.

Ser feliz es dejar de ser víctima de los problemas y volverse un actor de la propia historia.

Es atravesar desiertos fuera de sí, mas ser capaz de encontrar un oasis en lo recóndito de nuestra alma.

Ser feliz es no tener miedo de los propios sentimientos.
Es saber hablar de sí mismo.
Es tener coraje para oír un “No”.
Es tener seguridad para recibir una crítica, aunque sea injusta.
Es besar a los hijos, mimar a los padres y tener momentos poéticos con los amigos, aunque ellos nos hieran.

Ser feliz es dejar vivir a la criatura libre, alegre y simple que vive dentro de cada uno de nosotros.

Es tener madurez para decir “Me equivoqué”.
Es tener la osadía para decir “Perdóname”.
Es tener sensibilidad para expresar “Te necesito”.
Es tener capacidad de decir “Te amo”.


Que tu vida se vuelva un jardín de oportunidades para ser feliz…
Que en tus primaveras seas amante de la alegría.
Que en tus inviernos seas amigo de la sabiduría.

Y que cuando te equivoques en el camino, comiences todo de nuevo.

Pues así serás cada vez más apasionado por la vida.

Y descubrirás que ser feliz no es tener una vida perfecta.

Sino usar las lágrimas para regar la tolerancia.
Usar las pérdidas para refinar la paciencia.
Usar las fallas para esculpir la serenidad.
Usar el dolor para lapidar el placer.
Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia.
Jamás desistas.

Jamás desistas de las personas que amas.
Jamás desistas de ser feliz, pues la vida es un espectáculo extraordinario.

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domingo, noviembre 02, 2014

Como Resolver Traumas Natales

Existen algunos terapeutas y profesores de mejoramiento personal que han puesto mucho énfasis en averiguar patrones negativos que ocurren en la vida, basados en ciertos tipos de experiencias de nacimiento. Algunas de estas personas han hecho un trabajo excelente en averiguar estas cosas, y hemos experimentado que existen tendencias generales que son similares a sus hallazgos.
Sin embargo, al analizar estos patrones, las afirmaciones y los consejos, o cualquier otro método mental para resolver el trauma natal es fútil como poco, y quizás dañino, al menos por estas tres razones.
Primero, lo que todos los patrones del trauma natal tienen en común es que se retira la conciencia desde la parte que se siente ese patrón hacia la mente. Puesto que es prácticamente imposible averiguar un proceso tan intenso como el nacimiento con la mente, es absolutamente esencial usar un método kinestésico (en el ámbito sensorial) para lograr la resolución del trauma natal.
Segundo, no todo el mundo que experimenta el mismo suceso le saca las mismas conclusiones. El efecto del trauma natal más adelante en la vida no consta de los sucesos durante el nacimiento, sino más bien de las conclusiones que saca la gente sobre la vida durante su experiencia natal. A pesar de que pueda haber tendencias generales hacia ciertos tipos de patrones en la vida asociados con ciertas experiencias natales, están muy lejos de las fórmulas universales que algunas personas puedan hacernos creer.
Tercero, se puede hacer lo que se quiera, pero el nacimiento no cambiará. Si se cree que se es de cierta manera acerca de las circunstancias del nacimiento, se tenderá a reforzar esta creencia produciendo patrones en la vida que nos den la razón. Esto puede llevar a un círculo vicioso de discusiones intentando procesar estos patrones mentalmente, donde el mismo proceso intensifica los patrones, llevando a más procesos, etc.
Por estas razones no es recomendable hacer estudios intensos de las experiencias natales, ni hacer análisis o procesos mentales acerca del nacimiento, y tampoco darle demasiada importancia al nacimiento.

Usando sólo los cinco elementos de la respiración circular, sin empeñarse en intentar recordar el nacimiento, y sin intentar resolver patrones natales, funciona muchísimo mejor en resolver los traumas natales que cualquier método mental, por estas tres razones adicionales:
Primero, los recuerdos del nacimiento son substancialmente kinestésicos. Esto significa a menudo que es necesario resolver los sentimientos asociados con el nacimiento antes de que surjan recuerdos visuales o auditivos.
Segundo, las sugerencias mentales sobre el nacimiento con frecuencia son erróneas.
Tercero, alentar a la persona que respira para que recuerde su nacimiento implica que existe una manera correcta de hacer la respiración circular, lo que conlleva más esfuerzo y lucha, dificultando mucho la integración.

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martes, octubre 28, 2014

La Gestion del Cambio

1. El Cambio
Existe una palabra que caracteriza la vida. Esta palabra es: "Cambio".
Sean cuales sean las palabras que usemos para describir nuestra percepción del cambio: desafiante, excitante, incómodo, temible, necesario, doloroso, inevitable, etcétera, un hecho es seguro: El cambio es una constante. El cambio se dará tanto si lo queremos como si no. Lo temamos, intentemos resistirnos o nos escondamos de él, el cambio va a ocurrirnos a todos.
Algunos son muy traumáticos, como un divorcio o una pérdida de trabajo. Otros pueden ser más sutiles. Todo cambio, de cualquier forma, es estresante en mayor o menor grado. Dado que el cambio produce emociones intensas, tanto positivas como negativas, es imperativo que aprendamos a gestionarlo.

2. El Cambio es un Proceso
Una forma de vivir el cambio es verlo no como un suceso, sino como un proceso.
El cambio tiene mil nombres y descripciones. Puede significar cambiarse a una nueva oficina o casa, asumir nuevas responsabilidades, darse un nuevo corte de pelo, incluso un nuevo color de pelo.

3. Resistencia al Cambio
Es sabido que habrá resistencia al cambio. Podemos definir cuatro formas en que nos resistimos al cambio.
La primera es la del "jarro de agua fría". Este es el procedimiento usado, cuando los individuos echan agua fría sobre una idea con frases como,"Está fuera de presupuesto" o, "Sí, pero..."
La segunda forma de resistirse al cambio es la llamada "vuelta a la normalidad". Este es el procedimiento seguido por individuos que, cuando ven venir el cambio, agachan la cabeza y desean o rezan para que las cosas vuelvan a su estado normal.
El tercer método de resistirse al cambio es adoptar una mentalidad de "espera". Él problema es que no hay nada tan letal como el no hacer "nada". Al cuarto procedimiento de resistencia al cambio podemos simplemente llamarle "incumplimiento". Este es el tipo de resistencia más difícil de tratar. La persona incumplidora sonríe, asiente y puede que exprese sentimientos tales como: ¡Hagámoslo! Sin embargo, estos individuos son expertos en volver a sus vidas y no hacer absolutamente nada para llevar a cabo los cambios con los que estuvieron de acuerdo de palabra.

Comprender las diferentes formas de resistencia al cambio puede ayudarte a planear una estrategia para hacerlo efectivo con éxito.
Las grandes ideas no se llevan a cabo solas. Para que el cambio sea efectivo, tienes que planear tu trabajo, tu vida. Y hacer que tu plan funcione. La planificación y preparación son la clave.
Para triunfar, debemos correr riesgos. Y el cambio es arriesgado.
- ¿Estoy dispuesto a arriesgarme a cambiar?
- ¿Estoy dispuesto y está mi pareja a arriesgarse a cambiar?
- ¿Estoy dispuesto y está dispuesta mi familia, comunidad o equipo a arriesgarse a cambiar?
- ¿Estoy dispuesto y está dispuesta mi compañía a arriesgarse a cambiar?

4. El Ciclo del Miedo
El miedo constituye gran parte de lo que nos impide enfrentarnos al cambio con éxito. Para tener éxito, debemos aprender a romper el ciclo del miedo. Todos hemos experimentado el riesgo y la rotura del ciclo del miedo. Después de todo, ¿cómo aprendimos a andar y a hablar, a montar en bicicleta, a esquiar? Si te quedas quieto nunca avanzas.

¿Y Sí…?
El ciclo del miedo comienza con la pregunta "¿Y sí…?" Tu imaginación vuela libremente. Todo parece peor de lo que es. Se implanta el pánico, y tú exageras las consecuencias.
Esto conduce al siguiente paso en el ciclo del miedo. La percepción distorsionada.
Aquí tiendes a exagerar la dificultad de una situación dada, diciéndote a ti mismo cosas como, "Sé que nunca lo terminaré a tiempo", etcétera... ves todo lo que te rodea como un obstáculo; demasiadas reuniones, una cantidad de interrupciones aplastantes, etcétera...
Esto lleva a un tercer componente del ciclo del miedo, los signos físicos de estrés.
Si escuchas a tu cuerpo, te darás cuenta que estás en el ciclo del miedo.
Y llegamos al siguiente paso, la fase llamada "congelación o frenesí". Aunque son respuestas opuestas, su característica común es la exageración. La congelación además implica retraso.

Finalmente el ciclo del miedo se completa cuando se cumplen sus expectativas. Con seguridad, a causa de los pasos uno a cuatro en el ciclo, no rindes al máximo de tu capacidad y se hacen realidad tus peores temores. Así que te justificas por tener miedo al principio, y esto te prepara para el siguiente ciclo. Puede que pienses, "No caeré presa del ciclo del miedo". Pero la realidad es que muchos de nosotros lo hacemos.

5. Romper el Ciclo
¿Cómo rompemos este ciclo? Primero, haciéndole pasar por la prueba del "peor de los casos". Esto puede significar, permitirme a mí mismo la preocupación y el miedo ¡pero no quedarme ahí! Necesito preguntarme, o animar a la persona asustada a preguntar, "¿es realmente tan malo? ¿son realmente mayores los inconvenientes que las ventajas?" Otra técnica es hacer una lista de las cosas que te preocupan, y después convertir las preocupaciones en previsiones. Cambiando "¿Y qué si ocurre lo peor?" por, "Sí ocurre lo peor, entonces haré… "Estoy dispuest@ a pasar de la previsión a la acción. "El miedo y la acción no caven en el mismo lugar".
Entender la esencia del miedo puede ayudarme a vivir con él. El miedo es algo natural. Es normal que experimentemos miedo cuando nos enfrentamos a cambios. El miedo miente. Distorsiona. Exagera. Amplía. Como las sombras en un cementerio a medianoche, el miedo hace que todo parezca peor de lo que en realidad es.
El miedo debería impulsarnos a concentrarnos en lo que podemos hacer, no en lo que no podemos hacer. Debemos recordar que lo peor raras veces es tan malo como nos lo pinta el miedo. Incluso cuando prevemos y definimos lo peor que puede ocurrir, las probabilidades de que ocurra de hecho son casi nulas.

Romper el ciclo del miedo es un paso crucial para gestionar el cambio con éxito.

Primero, ¡adelante, preocúpate!
Enfréntate a tus temores, no los niegues.

Segundo, convierte la preocupación en previsión.
Cambia el "Y sí… " por "sí… entonces…"

Finalmente, ¡Reacciona! ¡Cambia!

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sábado, octubre 25, 2014

El Cerebro Emocional

El sistema límbico, también llamado cerebro medio, es la porción del cerebro situada inmediatamente debajo de la corteza cerebral, y que comprende centros importantes como el tálamo, hipotálamo, el hipocampo, la amígdala cerebral (no debemos confundirlas con las de la garganta). Estos centros ya funcionan en los mamíferos, siendo el asiento de movimientos emocionales como el temor o la agresión.
En el ser humano, estos son los centros de la afectividad, es aquí donde se procesan las distintas emociones y el hombre experimenta penas, angustias y alegrías intensas.
El papel de la amígdala como centro de procesamiento de las emociones es hoy incuestionable. Pacientes con la amígdala lesionada ya no son capaces de reconocer la expresión de un rostro o si una persona está contenta o triste.

El sistema límbico está en constante interacción con la corteza cerebral. Una transmisión de señales de alta velocidad permite que el sistema límbico y el neocórtex trabajen juntos, y esto es lo que explica que podamos tener control sobre nuestras emociones.
Hace aproximadamente cien millones de años aparecieron los primeros mamíferos superiores. La evolución del cerebro dio un salto cuántico. Por encima del bulbo raquídeo y del sistema límbico la naturaleza desarrolló el neocórtex, el cerebro racional.
A los instintos, impulsos y emociones se añadió de esta forma la capacidad de pensar de forma abstracta y más allá de la inmediatez del momento presente, de comprender las relaciones globales existentes, y de desarrollar un yo consciente y una compleja vida emocional.

Hoy en día la corteza cerebral, la nueva zona del cerebro humano, recubre y engloba las más viejas y primitivas. Esas regiones no han sido eliminadas, sino que permanecen debajo, aún activas.
La corteza cerebral no solamente es el área más accesible del cerebro: sino que es también la más distintivamente humana. La mayor parte de nuestro pensar o planificar, y del lenguaje, imaginación, creatividad y capacidad de abstracción, proviene de esta región cerebral.
Así, pues, el neocórtex nos capacita no sólo para solucionar ecuaciones de álgebra, para aprender una lengua extranjera, para estudiar la Teoría de la Relatividad o desarrollar la bomba atómica. Proporciona también a nuestra vida emocional una nueva dimensión.
Amor y venganza, altruismo e intrigas, arte y moral, sensibilidad y entusiasmo van mucho más allá de los rudos modelos de percepción y de comportamiento espontáneo del sistema límbico.
Aunque, por otro lado -esto se puso de manifiesto en experimentos con pacientes que tienen el sistema límbico-, esas sensaciones quedarían anuladas sin la participación del cerebro emocional. Por sí mismo, el neocórtex sólo sería un buen ordenador de alto rendimiento.

Los lóbulos prefrontales y frontales juegan un especial papel en la asimilación neocortical de las emociones. Como 'manager' de nuestras emociones, asumen dos importantes tareas:
• En primer lugar, moderan nuestras reacciones emocionales, frenando las señales del cerebro límbico.
• En segundo lugar, desarrollan planes de actuación concretos para situaciones emocionales. Mientras que la amígdala del sistema límbico proporciona los primeros auxilios en situaciones emocionales extremas, el lóbulo prefrontal se ocupa de la delicada coordinación de nuestras emociones.

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lunes, octubre 20, 2014

Autocontrol Emocional

Un sorprendente descubrimiento, extraído de los estudios sobre el cerebro de personas que se hallan sometidas a situaciones de estrés pone en evidencia que la actividad del cerebro socava algunas de las funciones de los lóbulos prefrontales, el centro ejecutivo que se halla detrás de la frente.
Cuando la mente permanece en calma, el rendimiento de la memoria operativa es óptimo, pero cuando tiene lugar una urgencia el funcionamiento del cerebro cambia a una modalidad autodefensiva centrada en la supervivencia, consumiendo recursos de la memoria operativa y transfiriéndolos a otras localizaciones cerebrales que le permitan mantener los sentidos en estado de hipervigilancia.
De este modo, cuando se dispara la adecuada señal de alarma, la actividad cerebral experimenta un retroceso a las rutinas más sencillas y familiares, y deja de lado el pensamiento complejo, la intuición creativa y la planificación a largo plazo.

El sistema de alarma cerebral está situado en el antiguo cerebro emocional –al que se conoce como sistema límbico− que circunda la corteza cerebral y se ocupa de afrontar los efectos del temor, los ataques de ansiedad, el pánico, la frustración, la irritación, la ira y la rabia. La región prefrontal –el centro ejecutivo− está conectada a través de una especie de superautopista neuronal con la amígdala, que actúa a modo de sistema de alarma cerebral, un dispositivo que ha tenido un extraordinario valor para la supervivencia durante millones de años de evolución del ser humano.

La amígdala es el banco de la memoria emocional del cerebro, el lugar en el que se almacenan todas nuestras experiencias de éxito, fracaso, esperanza, temor, indignación, frustración, actuando a modo de un centinela que supervisa toda la información que recibimos para valorar todas las amenazas y las oportunidades que van presentándose, cotejando lo que está ocurriendo con las pautas almacenadas de nuestras experiencias pasadas.
Cuando la amígdala pulsa el botón cerebral del pánico, desencadena una respuesta que se inicia con la liberación de una hormona conocida como HCT (hormona corticotrópica) y finaliza con un aflujo de hormonas estresantes, principalmente cortisol. Pero, aunque las hormonas que secretamos en condiciones de estrés están destinadas a desencadenar una única respuesta de lucha o huida, el hecho es que, una vez en el torrente sanguíneo, perduran durante varias horas, de modo que cada nuevo incidente perturbador no hace más que aumentar la tasa de hormonas estresantes.

Las hormonas estresantes se vierten en el torrente sanguíneo, de modo que, en la medida en que aumenta la tasa cardíaca, la sangre se retira de los centros cognitivos superiores del cerebro y se dirige hacia otras regiones más esenciales para una movilización de urgencia. En tal caso, los niveles de azúcar en sangre se disparan, las funciones físicas menos relevantes se enlentecen y el ritmo cardíaco se acelera para la respuesta de lucha o huida. Así pues, el impacto global del cortisol en las funciones cerebrales cumple con una función estratégica para la supervivencia.
Cuando los niveles de cortisol son elevados, cometemos más errores, nos distraemos más, tenemos menor memoria (tanto es así que, a veces, ni siquiera podemos recordar algo que acabamos de leer), aparecen pensamientos irrelevantes y cada vez resulta más difícil procesar la información.

El estrés agudo no solo puede incapacitarnos provisionalmente, sino que su persistencia crónica puede tener un efecto entorpecedor permanente en nuestro intelecto.
El estrés es un dato con el que inexorablemente debemos contar, ya que resulta prácticamente imposible eludir las situaciones o las personas que nos desbordan y lo que realmente necesitamos son recursos internos que nos permitan gestionar mejor los sentimientos que el estrés suscita en nosotros.

El diseño cerebral se basa en una simple oposición ya que, mientras ciertas neuronas emprenden un tipo de acción, otras, al mismo tiempo, la inhiben. Es por ello que la acción equilibrada depende de la armonización de estas tendencias contrapuestas. De modo que el problema de la persona excesivamente impulsiva tiene menos que ver con la amígdala que con la actividad del circuito inhibidor de la impulsividad situado en los lóbulos prefrontales porque, según parece, el problema no radica tanto en la actuación irreflexiva como en la incapacidad de refrenar una respuesta que ya se ha desencadenado. Los lóbulos prefrontales están dotados de un sistema de neuronas “inhibidoras” capaces de detener las órdenes enviadas por la amígdala, pero lo cierto es que no siempre son capaces de gobernar la amígdala de una manera rápida e inmediata.

Las personas más flexibles empiezan a controlar el estrés desde el mismo momento en que se dispara la situación conflictiva. Son personas optimistas y prácticas que, en caso de que algo no funcione bien en sus vidas, no tardan en encontrar el modo de mejorarlos y conservar la mente clara para seguir el curso de acción que hayamos determinado.

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sábado, mayo 31, 2014

Respiracion e Integracion

La respiración es un mecanismo natural de curación y cuando la practicamos de manera consciente y sin pausa durante, al menos una hora, nos encontramos en un estado de conciencia , por el que pasan las imágenes y los sentimientos olvidados. Cuando perseveramos en esta respiración continuada, estas imágenes y sentimientos salen del campo de nuestra conciencia y dejan de tener repercusiones psicológicas en nuestras vidas.
La respiración consciente no es el único medio para integrar emociones y sentimientos reprimidos, pero sí uno de los más eficaces. Al no atender a la mente, evita la necesidad de hacer uso de la imaginación y las demoras que ello supone.

En la técnica de respiración que utilizamos en Renacimiento se inhala profundamente, poniendo mucha atención en subir el aire a la parte superior del pecho, hacia la parte de los pulmones que normalmente no utilizamos, y luego se exhala inmediatamente sin hacer ninguna pausa, dejando caer la caja torácica, sin forzar, empujar, ni modificar el flujo del aire.
La respiración debe ser continuada, sin ninguna pausa, sin retención de aire en la inspiración ni en la exhalación. La exhalación se hace sin esfuerzo y relajadamente, de manera que las tensiones ya no se retengan en los músculos intercostales que elevan la caja torácica, ni el diafragma. Estos músculos toman así su posición inicial y el aire es expulsado del pecho.
Un dato a tener en cuenta es que si inhalamos por la nariz exhalaremos igualmente por la nariz; y si inhalamos por la boca exhalaremos también por la boca.

El intento de este tipo de respiración es una invocación consciente a la vida, en la inhalación, y estar dispuesto a abandonarlo todo al exhalar, en un flujo continuo. En esos momentos, tú estás dispuesto a observar y aumentar tu relajación. No haces nada, solo te quieres relajar para observar. Así es como se empieza a producir la liberación de la energía por mucho tiempo estancada experimentando un gran placer en ella, lo que permite su integración dejando de afectarte.
Las creencias acerca de nosotros mismos almacenadas en el cuerpo se van a resistir a ser liberadas. Para eso contamos con la presencia de un instructor, así se reducen las resistencias. Por eso lo mejor que se puede hacer es colaborar ante sus instrucciones.

Integrar significa “darse cuenta” de cualquier experiencia que estemos teniendo. Las experiencias producen un “enganche” energético que nos desgasta. Mediante la respiración, este enganche o bloqueo energético empieza a ser “visto” y llegamos a ser conscientes de él, de una manera rápida y eficiente. El hecho de “ver” el enganche hace que este empiece a perder validez, lo cual nos permite poder elegir de nuevo. Este es uno de los resultados que se podrían obtener con este tipo de respiración. Es un medio de integración prodigioso y poderosamente eficaz y directo que puede hacer integrar en poco tiempo amplias capas de negatividad.
Comprobamos que se ha producido la integración cuando no se ofrece ninguna resistencia al elemento con el que se luchaba anteriormente. La integración facilita la elección consciente.

El Renacimiento hace que puedas sentir más fácilmente tus emociones reprimidas. La gran lucha por rechazar compulsivamente todo aquello que no deseas hace que te resistas al fluir natural de la vida. Cuando nos resistimos a la vida, nos debilitamos y sufrimos; si por el contrario nos soltamos voluntariamente en su fluir, seremos libres y felices. Gracias a la respiración consciente y conectada podemos acabar poco a poco con nuestros propios esquemas de lucha, con nuestras oposiciones interiores, de la manera más natural.

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